♡ De verdad



Fuimos a ese lugar que tenía algo especial para nosotros, donde todo empezó. Él suele hacer todo más especial, tiene esa magia. Esta vez él caminaba junto a mi abrazándome por el hombro y yo abrazando su cintura. Tiempo atrás caminábamos a la par pero sin establecer ningún tipo de contacto, como si hubiera alguna especie de barrera entre nosotros. Pudimos encontrar el mismo lugar, en la parte más alta de aquella plaza, entre dos árboles. Al principio no lo recordaba pero enseguida todo apareció en mi mente, al igual que en la de él, siempre era bueno recordando cosas, mejor que yo y eso me gustaba. Nos sentamos en la misma posición, él a mí derecha y yo a la izquierda. Ahora nos besamos con mayor facilidad que aquella vez, ya es algo natural que nos sale cuando estamos juntos, más que nada es una necesidad de expresarnos nuestro cariño, lo que sentimos el uno por el otro. 
Siempre recuerdo bien ese antes, nos sentamos a hablar, nos conocíamos poco. Yo hablaba mucho, como de costumbre (más si estoy nerviosa) y él estaba ahí sonriéndome con esa sonrisa que me sigue cautivando día a día. La tarde estaba cayendo sobre la ciudad y yo le expliqué que en fotografía ese momento se llamaba la "Magic Hour" (dato que sabía gracias a mi hermana, además porque me gusta saber un poco de todo). Mientras la escena transcurría, mi mente se debatía dos asuntos: quería que me besara pero a la vez no. Quería que tomara la iniciativa porque yo tenía miedo de que si yo lo hacía estropearía todo y chau. A su vez, no quería que lo hiciera ya que también tenía miedo pero de que pueda despertar algo en mi. Él finalmente lo hizo. Mis manos temblaban. Era muy dulce y cuidadoso, que no me quise despegar. No puedo explicar lo lindo que se sintió, jamás había presenciado algo así, tan único como ese beso. Y hasta el día de hoy tiene ese poder de cuando me besa, todo se siente más bello, como si nada más que nosotros existiera. 
Ahora me besa y me siento en las nubes. Nos reímos de un perro que tiene la cabeza chica y el cuerpo más grande, decimos que no es candidato para que sea nuestro cachorro. Nos besamos otra vez, pero con más intensidad, tanta que me dan chispas por todo el cuerpo. Dentro de mi se despierta aquel costado sensible, sin embargo me aguanto las ganas de llorar para no arruinar el momento. Después nos recostamos sobre el pasto. Yo lo observo de costado y sigo pensando lo mismo que pensé la primera vez que lo ví: Es demasiado hermoso. Por consecuencia de su radiante sonrisa yo sonrió también. Lo veo y pienso que es todo en mi vida. Estamos ahí, mirándonos el uno al otro sin decir nada pero diciéndonos todo con la mirada. Él es el único con el que puedo estar sin silencio, con otras personas me resulta incómodo, pero con él no. Es increíble, ese chico es mágico, genera demasiadas cosas en mi. Yo quiero ser honesta con él, así que le digo todo lo que siento, aunque yo se que lo sabe. En parte me siento mal, porque es como si lo presionara. No es así. Se que él quizás en ese terreno de los sentimientos va un poco detrás de mi, lo entiendo perfectamente, ya lo habíamos hablado una vez. Yo le prometí que le iba a dar su espacio en eso y que lo esperaría todo lo que fuera necesario. Insisto en que quiere decir algo. Quizás no sea así. Empezamos a bromear. Yo insisto y él niega. En chiste digo que me voy a ir y me llama con ese cariñoso apodo para que me quede, abrazándome para que no me vaya. No le haría eso. Seguimos la broma un poco más. Me siento. Ya no puedo contenerlo más. Le advierto que voy a llorar. Sé que no le gusta que lo haga pero lo hice. Él viene hacía mi y me abraza pidiendo que deje de hacerlo. No sé si pensaba que lo hacía porque me negaba que no tenía nada que decir. No era por eso. Yo lloraba porque hice una retrospectiva en mi mente. No quiero pensar en esas cosas cuando estoy con él, pero recordé que antes de él yo me sentía sola. Si bien hay personas en mi vida, nunca hubo nadie como él. Me hacía sentir bien, feliz, linda y segura. Confiaba en él más que en nadie, por eso yo le contaba todo. Sacaba toda la dulzura en mi y siempre me inspira a que le diga las cosas que le digo. Para mi no existe otro hombre más que él. Es único. Es el rayo de sol que ilumina cada día. Es mi universo. Le digo "yo me sentía sola hasta que te conocí', entre aquel llanto que parecía bastante angustiante. Me reconforta, me hace sentir protegida en sus brazos y dice "yo estoy acá". Esas palabras van directo a mi corazón y sigue diciendo cosas que me hacen bien. Me da su palabra que va a estar siempre para mi y eso me hace sentir muchas más cosas. Volví a sentirme mejor gracias a él. Sin dudas, yo haría lo que sea por él y voy a estar allí cuando lo necesite, en las buenas y en las malas, sin importar que. —Te quiero muchísimo —me dice y yo sonrió.—Yo te quiero con todo mi corazón —digo con la mayor sinceridad.—Yo te quiero con todo mi corazón y mi alma —vuelve a decir con convicción, con esa dulce voz que tiene, mirándome con sus brillantes ojos color marrón. Había salido lastimada antes, por eso al principio tenía miedo. Con bastante crueldad según mi parecer, porque me prometieron que nunca me darían motivos para yo llorar y lo hicieron. Porque creían que me estaban haciendo un favor pero en realidad me estaban destruyendo el autoestima. Pero nada de eso es tan real como lo que es con él. Él es mi todo, mi persona favorita en el mundo, quien me puede sacar una sonrisa fácil con tanta ternura y caballerosidad, él que me besa y me lleva a recorrer la galaxia, él que más me importa sobre todas las cosas, en quien más confío. Y algo me dice que no haría nada para hacerme daño, y yo jamás haría algo que le hiciera daño... Porque esto es de verdad, se siente de verdad.

Comentarios

Entradas populares